Fiesta Celeste.

21.11.2013 01:27

Gran fiesta la que se vivió esta noche en el Estadio Centenario de Montevideo para celebrar la clasificación de manera oficial de la selección "charrúa" para el Mundial de Brasil. El resultado final de 0-0 no dejó de ser una simple anécdota. Tras el 0-5 cosechado en el partido de ida, éste encuentro serviría para desatar toda esa tensión, todo ese nerviosismo y toda esa alegría contenida durante toda la fase de clasificación. Ya no hay más, Uruguay es mundialista por segunda vez consecutiva, desde que lo hiciera en los mundiales de México 86 e Italia 90.

Antes del comienzo del partido, se vivió un acontecimiento histórico, algo que nunca jamás se había podido vivir. El gol de Alcides Ghiggia, el que le daba la victoria a Uruguay en el mundial de Brasil en 1950, el gol más importante de la historia, nunca se había gritado en un estadio de fútbol. Dicho gol dejaría enmudecidos a casi 200.000 personas que llenaban el Estadio de Maracaná, deseosas de ver a su selección ser campeona del mundo. Tras anotar ese tanto, el propio jugador cometó que "no se escuchaba ni el vuelo de una mosca". Pues bien, 63 años después, casi 60.000 personas se disponían a gritar ese gol, que nunca antes se gritó. Un escenario imponente para hacer escuchar en el mundo entero el gol más importante de todos los tiempos.

Comenzó el partido y el guión ya estaba escrito. Uruguay era consciente que con la ventaja que traían del partido de ida, Jordania llegaría al encuentro con la única intención de no ser nuevamente goleada. Con un juego duro, cargado de entradas del mismo nivel, se encargaban de evitar que Uruguay anotara un tanto. Innumerables serían las veces que la selección de Tabárez pisaba el área rival, pero en ninguna de ellas conseguía derribar el muro planteado por una selección jordana, que veían en el empate como la mayor victoria. Uruguay no tuvo hoy su día, muchísimas ocasiones pero el balón no quería entrar. Poco importaba ya el resultado, pero querían brindarle una victoria a esa afición que agotó las entradas dos horas después de ponerse a la venta. Finalmente no pudieron conseguir la victoria, pero la fiesta y la celebración se apoderó de todo el estadio, incluyendo los jugadores, tras el pitido final.

La selección uruguaya vuelve a ese país donde cambió la historia del fútbol, dónde escribió una de las gestas más bonitas que se recuerdan y que a día de hoy ningún brasileño ha podido olvidar. El fantasma del 50, el fantasma del "Maracanazo", vuelve a dejarse ver por las calles de Brasil.